jueves, 10 de abril de 2014

Efigie lóbrega



— No esta muerto. — Oí que una voz susurraba detrás mio.

Recordaba que su tono de piel era levemente más oscura que la que presentaba ahora. Su figura de pies a cabeza parecía de porcelana aunque no se veía tan frágil como esta. Su camisa holgada y abierta hasta el torso dejaba ver una complexión semejante a una efigie de mármol.

Aun viéndolo no podía entender como algo así podía suceder de verdad. Inmóvil frente a mí estaba la persona que yo hace cinco días había llorado. Su fallecimiento había sido un golpe muy duro para mí, pensé que todo esto podía ser producto de mi desesperación pero sus ojos verdes me impedían creer que no fuese cierto.

Mi amiga de la infancia estaba conmigo ese día. Hablamos hasta muy entrada la noche, en mi habitación, cuando nos percatamos que una silueta se alzaba entre las sombras del balcón. Por instinto retrocedimos al ver de quien se trataba y aún permanecíamos en esa posición.

—En tierras lejanas se sabe que hay seres que no mueren aunque estén muertos —dijo Anne con los ojos fijos en él.

—Eso son solo leyendas —respondí sin quitar los ojos del que alguna vez fue mi amado.

—¡¿Cómo explicas esto?! —replicó a la par que se alejaba totalmente aterrada.


Siguiendo la dirección de su mirada observé como el que se parecía a mi prometido se acercaba raudamente. Sentí que me agarraba fuertemente de la muñeca y posaba su otra mano en mi cuello dejándolo al descubierto. Un dolor insoportable se apoderó de mí, cuando noté como dos filosas agujas se hundían en él, al mismo tiempo que en el fondo del dormitorio se oyó un grito ahogado proveniente de Anne.
Él se alejó de mi cuello para morderse sus labios con sus propios colmillos, y de la misma forma en la que
me había jalado me obligó a besarle haciéndome beber su sangre.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Te elijo a tí.

Y allí estaba él, parado enfrentando la realidad que menos le gustaba. Pensaba que todo aquello podría haber sido un sueño, pero no, jamas lo fue. Y hoy él sentía asco de si mismo. Un sentimiento que le volvería al pecho cada vez que su mente reviviese lo sucedido.

Cada beso dado, cada caricia atrevida que recibió debajo de sus ropas, cada palabra creída, hoy le daban asco. Pensaba en todos los momentos en los que estuvieron a punto de llegar amas, tan solo por ser incapaz de decir que no. Por todo esto y mas, hoy se asqueaba de si mismo.

Sus grandes ojos verdes contemplaban su reflejo en aquel espejo. «¿Por qué lloras?» -se preguntaba- «Si ya lo sabias, eras pura diversión para él. Mentiste y te creyó. Quisiste aparentar mas de lo que eras y así termino. Él estaba por ella, siempre fue así y vos lo sabias. Si tu mismo le preguntabas como es que estaba ella, esperando aquella respuesta que jamas llego, haciéndote el compresivo».

Dorian posó sus dos manos sobre su estomago y presiono con fuerza. Sabía muy bien que lo sucedido no habría jamas de salir de sus boca. No tendría amigos que contarles su historia ni familia capaz de escucharle. No le entenderían y tal vez hasta le juzgarían.

Dorian Gottfridt no se gustaría ya jamas, guardaría para sí un secreto repugnante y una sensación imborrable. También sabia que no habría de escuchar nunca el «Te elijo a tí» que tanto deseaba.


miércoles, 8 de enero de 2014

Rosa de ojos azules.

Tan frágil, tan cansado,
un hombre que andaba de paso
plantó su mas preciado tesoro,
la semilla de una flor como ninguna otra.
Pero esa tierra estaba tan seca
que nada de ella surgió.
Una niña, sin miedo a nada,
tomo un jarrón de barro con agua
y en medio de la nada
regó aquella pobre semilla.
La cuidó de joven y de anciana
y cuando esta murió,
de la semilla surgió una rosa
que brillo y se quemó.
Y de sus cenizas nació
un niño de ojos azules.
El niño creció con un gran amor
hacia las mujeres,
tanto, que no podía decidir
por una de ellas.
Él buscaba alguien especial
que regase su tierra
si seca llegase estar
y que la hiciera brillar.
Le encontró, una en un millón,
mas no pudo retenerla.
Ella amaba tanto su tierra
que su vida daba por esta.
La honraba, sin recibir a cambio nada
ni gracias de su gente,
ni rosas aunque sea.
Llegóse el día en que él
a su amada entregase
con gran dolor y pesar
al destino que le aguardara.
De nuevo vio ese brillo y ese ardor
aunque de él no surgiese
ningún nuevo Francia,
sino que con él muriese
parte de su alma.
Dicen que cada tarde,
él aguarda
en el banco de una plaza
entres suspiro, que el Sol caiga,
viendo ese brillo y ese ardor.
Deteniendo consigo
París en el tiempo.







sábado, 21 de diciembre de 2013

Turbación.

¿Y si todo fuese mentira?
¿Y si el mar fuese un atajo?
¿Si el fuego fuese un ardor frío
y las nubes acumularan solo lagrimas?

¿Si tanto sufrir no tuviese mas significado 
que el de someternos a nosotros mismos 
a enfrentar un espejo
cuyo reflejo no queremos ver?

¿Si enfrentar ese espejo
nos trajese el valor de ser uno mismo
y a ese ser es al que realmente tuviésemos miedo?
Entonces la oscuridad seria la claridad de un "yo".

¿Si todos nuestros miedos
solo trajesen consigo la única finalidad de frenarnos?
Supongo en el fondo
todos los mares se parecen.


martes, 24 de septiembre de 2013

30 años menos


Capitulo 1

Y allí estábamos los dos, sentados de espaldas al piano con la música de algún CD como fondo.

    — 30 años menos —repetí.
    — 30 años menos —me recordaste.

Mirando un punto fijo en común, pasamos un largo tiempo ensimismados en nuestros pensamientos.
Habíamos llegado al punto en el que nos entendíamos hasta en el silencio. Meses atrás jamas me hubiera imaginado esto. La situación en si se planteaba como un problema bastante común.

Al final resolviste ponerte de pie y caminar hacia la ventana, como queriéndote acercar al objeto (inexistente) que observábamos. Por algún motivo extraño, tus posturas ya no eran las misma de antes. Nosotros no eramos los mismo de antes
Había un aura sombría y pesimista entorno a ti, como si el paso de los años hubiera recaído de forma abrupta sombre tus hombros.


   — No es necesario hacer nada —le dije.
   — Se siente extraño, somo todo lo que necesitamos. Es tan fácil estar juntos pero...          
   — Lo sé —interrumpí.

La habitación se inundo de silencio. No había mas de que hablar.
Los momentos que pasamos juntos, por necesidad o por gusto, lograban confundir mucho mas este momento.. Nuestros lazos no alcanzaban a ser tan fuertes como para llegar a eso. Pero nuestros comportamiento para con el otro prestaban a confusiones para quien nos viese desde afuera.

En verdad, simplemente, eramos todo lo que necesitábamos


.


lunes, 9 de septiembre de 2013

Hoy

Un cumpleaños que no es un cumpleaños... así se sintió.

Sin familia, sin amigo, sin nada

No quiero recaer en eso de "todo pasado fue mejor", pero sí, así lo sentí. Porque hoy quisiera volver a ese ayer en el que vos estabas. A esos cumpleaños que vos me armabas, con o sin plata, solos los cuatro o con mucha gente. Pero con esa magia que se sentía, solo con vos, de que era un día especial y no como cualquier otro.

Hoy siento que ya no esta esa magia, algo se rompió desde que te fuiste, ese algo que nos hacia familia.
Hoy que pasare el día mayoritariamente sola; llena de recuerdos, buenos o malos, ya no lo sé. Pero hoy te necesito, no sé si hoy mas que nunca, pero te necesito. Porque sé, habrán días mas importantes como una boda o el nacimiento de un hijo.

Hoy todo se me mezcla. Hoy no es el día que quisiera que fuera. Hoy simplemente... te extraño.




sábado, 7 de septiembre de 2013

Abrime... soy yo.



-Abrime... soy yo.

Se escucho que decía una voz tras la puerta.
Sé que no tengo permitido recriminarte nada, pero no quiero abrir la puerta, no quiero verte. Sé que voy a perdonarte, sé que voy a volver caer. Por eso quiero estar enojada, aunque sea por corto tiempo, por mínimo que sea, hacerte sufrir un poco. Que entiendas que yo también puedo ser mala, que no soy tan débil como parezco. O al menos, que te lo creas.
Sé que aun permaneces ahí detrás, puedo escuchar tu respirar. ¿Por qué lo haces?¿Qué es lo que te hace persistir?

-¿Estas ahí?- tu voz se quiebra.

Aún recuerdo tus hirientes palabras. Debo hacerlo para guardarte rencor.
Si cierro mis ojos, aún puedo ver esa escena. Vivirla y revivirla. Cada detalle. Cada segundo. Debo ser fuerte y darte una lección.
Jamás pensé que tu me harías algo así. Nunca imagine eso de ti. Pero sé que aún puedo amarte, y siento ira.
Me odio a mi  misma por eso. Por ser tan frágil, tan insegura. Por creer, saber, que para mi no hay mejor refugio que tus brazos.
Pero aquella noche tu daño se confundía con los truenos que partían los cuerpos, hacían vacilar las almas. el cielo acompaño con lagrimas mi caminar. Frías e insensibles, sus gotas se mezclaban con los rastros de dolor que se escabullían por  mi rostro.

-Te amo.

Por instinto y aún sin poder comprender lo sucedido. Abro presurosamente la puerta. En un esfuerzo por ser mas alta, coloco mis pies descalzos en punta, mientras con mis recelosas manos atraen tu rostro hacia mi.

-Repítelo, quiero guardarlo para siempre en mi mente.